· Equipo Diligo · Transaction Services · 11 min read
Cuándo y por qué necesitas una valoración profesional de tu empresa
Descubre los 8 escenarios clave en los que necesitas valorar tu empresa profesionalmente, qué riesgos corres si no lo haces y cómo una valoración experta protege tus intereses y maximiza el resultado.

Muchos empresarios se plantean valorar su empresa solo cuando están a punto de venderla. Para entonces, suele ser tarde para corregir lo que resta valor y pronto para improvisar un número que aguante una negociación seria.
La realidad es que existen al menos 8 momentos críticos en la vida de una empresa donde no contar con una valoración profesional puede costarte cientos de miles de euros —o incluso la operación entera. En este artículo te explicamos cuáles son esos momentos, qué ocurre cuando se afronta cada uno sin una valoración sólida y por qué la diferencia entre “hacerlo tú mismo” y contar con un experto es mucho mayor de lo que parece.
1. Venta total o parcial de la empresa
Este es el escenario más evidente, pero también donde se cometen los errores más caros.
Qué pasa sin valoración profesional:
- Fijas un precio basándote en lo que “crees que vale” o en lo que te ha dicho un conocido
- El comprador llega con su propia valoración (siempre a la baja) y no tienes argumentos para rebatirla
- Aceptas un precio inferior al justo o, por el contrario, asustas a compradores serios con un precio inflado
- Descubres demasiado tarde que tu EBITDA sin normalizar no refleja la rentabilidad real
Qué aporta una valoración profesional:
- Un informe fundamentado que justifica cada euro del precio con metodología reconocida
- La identificación de los ajustes al EBITDA (gastos personales del socio, extraordinarios, sinergias) que elevan el valor real
- Una posición negociadora sólida: no estás pidiendo un precio, estás demostrando un valor
- Credibilidad ante el comprador y sus asesores, que esperan documentación profesional
Dato real: En nuestra experiencia, la diferencia entre el EBITDA contable y el EBITDA normalizado en pymes españolas oscila entre un 15% y un 40%. Eso, aplicado a un múltiplo de 7-10×, puede representar entre 200.000 € y más de 1 millón de euros de diferencia en el precio final.
2. Entrada de un nuevo socio o inversor
Cuando alguien quiere entrar en tu empresa —ya sea un socio industrial, un family office o un fondo de inversión—, la primera pregunta es: ¿cuánto vale la empresa antes de su entrada (pre-money)?
Qué pasa sin valoración profesional:
- Negocias la participación del nuevo socio “a ojo”, sin base objetiva
- Corres el riesgo de diluirte excesivamente, cediendo más participación de la necesaria
- El inversor percibe falta de profesionalidad y puede desconfiar de tu gestión financiera
- No hay un marco de referencia si en el futuro hay desacuerdos sobre el valor
Qué aporta una valoración profesional:
- Un valor pre-money consensuado y defendible que protege al fundador de una dilución excesiva
- Un marco de referencia para futuras rondas, ampliaciones o salidas
- Credibilidad: los inversores profesionales esperan (y exigen) una valoración seria
- La base para estructurar correctamente los pactos de socios (drag-along, tag-along, antidilución)
Ejemplo práctico:
Un fundador con un EBITDA de 300.000 € negocia sin valoración y acepta ceder un 30% por 500.000 €. Esto implica una valoración pre-money de ~1,17M€, equivalente a apenas 3,9× EBITDA. Si su sector se valora a 8× EBITDA, la valoración justa sería 2,4M€ pre-money, y el 30% debería costar 720.000 €. La diferencia: 220.000 € regalados por no tener un informe de valoración.
3. Conflictos entre socios
Las disputas societarias son uno de los escenarios donde la falta de una valoración independiente causa más daño —y más litigios.
Situaciones frecuentes:
- Un socio quiere salir y los demás deben comprar su participación
- Desacuerdo sobre la distribución de dividendos frente a reinversión
- Un socio minoritario cuestiona las decisiones de gestión y exige transparencia sobre el valor
- Bloqueo societario que lleva a disolución
Qué pasa sin valoración profesional:
- Cada parte propone un valor que le conviene, sin base objetiva
- La negociación se convierte en un conflicto personal que destruye relaciones y paraliza la empresa
- Se acaba en los tribunales, donde un perito judicial valorará la empresa con criterios que ninguna de las partes controla
- El coste del litigio (abogados, peritos, tiempo) puede superar la diferencia de valoración
Qué aporta una valoración profesional:
- Un punto de partida neutro aceptado por todas las partes (o al menos defendible ante un juez)
- Ahorro en costes legales: muchos conflictos se resuelven extrajudicialmente cuando hay un informe independiente sobre la mesa
- Protección del negocio: mientras los socios discuten el precio, la empresa sigue operando sin el ruido de un litigio
Consejo: Lo ideal es acordar en los estatutos o pacto de socios una cláusula que obligue a realizar una valoración independiente en caso de salida de un socio. Esto evita el 90% de los conflictos.
4. Herencia, sucesión y planificación familiar
La transmisión de una empresa familiar es un momento crítico que combina aspectos financieros, fiscales y emocionales.

Cuándo necesitas valorar:
- Planificación sucesoria: Para diseñar la transmisión en vida o por herencia de forma equitativa entre herederos
- Donación de participaciones: La valoración determina la base imponible del Impuesto sobre Donaciones
- Liquidación de gananciales: En caso de divorcio, las participaciones sociales son un bien ganancial que hay que valorar
- Reestructuración familiar: Cuando unos herederos quieren seguir y otros quieren salir
Qué pasa sin valoración profesional:
- Hacienda puede comprobar el valor declarado y aplicar una valoración propia (generalmente más alta) con la consiguiente liquidación complementaria, intereses y posibles sanciones
- Los herederos discuten sobre quién se queda qué, sin una base objetiva que determine el valor real
- Se toman decisiones fiscales subóptimas por desconocer el valor real de los activos
Qué aporta una valoración profesional:
- Seguridad fiscal: Un informe de valoración fundamentado es la mejor defensa ante una comprobación de Hacienda
- Equidad entre herederos: Todos conocen el valor real y pueden negociar desde la transparencia
- Planificación fiscal optimizada: Permite estructurar la transmisión aprovechando bonificaciones y reducciones aplicables
5. Ronda de financiación o inversión
Ya sea una ronda seed, serie A o una ampliación de capital, la valoración es el eje de toda la operación.
Qué pasa sin valoración profesional:
- Pides “lo que piden otros” sin analizar si tu empresa está en la misma situación
- Sobrevalorar espanta a inversores serios; infravalorar te diluye innecesariamente
- No tienes un modelo financiero sólido que respalde las proyecciones
- El term sheet incluye cláusulas de protección agresivas porque el inversor desconfía del valor propuesto
Qué aporta una valoración profesional:
- Una valoración fundamentada en métricas (MRR, ARR, unit economics, crecimiento, márgenes) que el inversor puede verificar
- Un modelo financiero a 3-5 años que demuestra cómo se va a crear valor con la inversión
- Credibilidad: demuestra que tu equipo gestiona con rigor financiero
- Base para negociar cláusulas más favorables (menos protección a la baja = menos dilución potencial)
Diferencia clave: En rondas de inversión, la valoración no solo determina cuánto dinero consigues, sino cuánto control conservas. Una valoración bien hecha puede significar la diferencia entre mantener el 60% o el 45% de tu empresa.
6. Refinanciación bancaria o acceso a crédito
Los bancos valoran tu empresa para determinar cuánto riesgo asumen al prestarte dinero. Si tú no aportas tu propia valoración, el banco usará la suya —y siempre será conservadora.
Qué pasa sin valoración profesional:
- El banco aplica sus criterios internos (generalmente más restrictivos)
- Obtienes menos financiación de la que podrías conseguir
- Las condiciones (tipo de interés, garantías, covenants) son peores
- No puedes negociar desde una posición informada
Qué aporta una valoración profesional:
- Demuestras la capacidad de generación de caja de tu empresa con proyecciones fundamentadas
- Puedes negociar mejores condiciones argumentando el valor real del negocio como garantía
- El banco percibe un equipo directivo profesionalizado, lo que reduce la prima de riesgo
- Tienes una herramienta para comparar ofertas de distintas entidades con criterio
7. Reporting al consejo de administración o advisory board
Las empresas que cuentan con un consejo de administración o un comité asesor necesitan informar periódicamente sobre la evolución del valor de la compañía.
Cuándo es necesario:
- Empresas con inversores externos: Los fondos e inversores esperan reporting sobre la evolución del valor de su participación
- Planes de stock options o phantom shares: El valor de la empresa determina el valor de los incentivos
- Planificación estratégica: Para evaluar si las decisiones tomadas están creando o destruyendo valor
- Preparación para exit: Un histórico de valoraciones demuestra la trayectoria de creación de valor
Qué aporta una valoración profesional:
- Consistencia metodológica: Usar el mismo método periodo tras periodo permite comparar evolución real
- Objetividad: Un tercero independiente elimina el sesgo del equipo gestor
- Gobierno corporativo: Demuestra madurez y profesionalidad en la gestión
8. Fusiones y adquisiciones (M&A)
Ya sea que estés comprando o siendo comprado, en una fusión ambas partes necesitan saber cuánto vale cada empresa para determinar la ecuación de canje o el precio.
Si estás comprando:
- La valoración profesional del target te protege de pagar de más
- Identifica riesgos ocultos que impactan en el valor (contingencias, litigios, contratos problemáticos)
- Te da la base para estructurar el precio (fijo + earn-out + escrow)
Si estás siendo adquirido:
- Tu propia valoración es tu mejor defensa frente a la del comprador
- Permite negociar no solo el precio, sino la estructura (cuánto en fijo, cuánto variable, garantías)
- Demuestra al comprador que conoces tu negocio en profundidad
En una fusión:
- La valoración independiente de ambas empresas determina qué porcentaje le corresponde a cada parte
- Sin ella, la parte con mejor información (o mejor asesoramiento) acaba con una porción mayor

Valoración interna vs. profesional: la diferencia real
Muchos empresarios intentan valorar su empresa internamente antes de contratar a un profesional. Aunque es un ejercicio útil para formarse una idea inicial, hay diferencias fundamentales:
| Aspecto | Valoración interna | Valoración profesional |
|---|---|---|
| Objetividad | Sesgo del propietario (siempre sobrevalora o infravalora) | Independiente y neutral |
| Metodología | Generalmente un solo método | Múltiples métodos triangulados |
| Normalización del EBITDA | Se omiten ajustes importantes | Identificación exhaustiva de ajustes |
| Credibilidad ante terceros | Baja: “te la has hecho tú” | Alta: informe firmado por profesional independiente |
| Defensa en negociación | Débil: sin soporte documental | Sólida: cada cifra está justificada |
| Validez fiscal/legal | No aceptada por Hacienda ni tribunales | Aceptada como prueba pericial |
| Identificación de riesgos | Se ignoran los puntos ciegos | Se identifican y cuantifican |
| Coste | Tiempo del empresario (coste de oportunidad alto) | Inversión definida con retorno claro |
La realidad: Una valoración profesional no es un gasto, es una inversión. En el 95% de los casos, el incremento de valor que se consigue en la negociación (gracias a ajustes al EBITDA, mejor posicionamiento y credibilidad) supera con creces el coste del informe.
Las 5 señales de que necesitas valorar tu empresa ahora
Si te identificas con alguna de estas situaciones, no esperes más:
- Has recibido una oferta de compra y no sabes si es justa o ridícula
- Un socio quiere salir (o quieres que salga) y no hay acuerdo sobre el precio
- Estás pensando en jubilarte o traspasar el negocio a tus hijos en los próximos 2-3 años
- Necesitas financiación y quieres negociar con los bancos desde una posición fuerte
- Has invertido años en hacer crecer tu empresa y no tienes ni idea de cuánto vale hoy
En todos estos casos, actuar antes de que la situación sea urgente te da más margen de maniobra y mejores resultados. Una valoración realizada con tiempo permite, además, identificar palancas para mejorar el valor antes de la operación.
¿Cómo funciona el proceso de valoración profesional?
Contratar una valoración profesional no es complicado ni disruptivo para tu negocio. El proceso típico sigue tres fases:
Fase 1 — Análisis inicial
Recopilamos la información financiera, operativa y estratégica de tu empresa. Cuentas anuales, balances, reporting de gestión, contratos relevantes y una conversación en profundidad contigo sobre el negocio, su mercado y sus perspectivas.
Fase 2 — Aplicación de metodologías
Aplicamos múltiples métodos de valoración (múltiplos de mercado, DCF, valoración por activos) y los ajustamos según las características específicas de tu empresa y tu sector. Esto permite obtener un rango de valoración fundamentado, no un único número arbitrario.
Fase 3 — Informe final
Entregamos un informe detallado con la metodología empleada, los supuestos utilizados, los ajustes realizados y la valoración resultante. Un documento que puedes presentar ante inversores, compradores, socios, bancos o tribunales.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una valoración profesional?
Depende del tamaño y complejidad de la empresa. En Diligo ofrecemos estructuras flexibles adaptadas a cada proyecto, con precios transparentes y competitivos. Solicita presupuesto sin compromiso.
¿Cuánto tiempo tarda?
Típicamente entre 2 y 4 semanas desde que recibimos la información necesaria hasta la entrega del informe final.
¿Qué información necesitáis de mi empresa?
Cuentas anuales de los últimos 3-5 años, balances de situación, información sobre clientes principales, contratos relevantes y una conversación sobre el negocio y sus perspectivas. Nosotros te guiamos en la recopilación.
¿La valoración es confidencial?
Absolutamente. Toda la información recibida se trata bajo estricta confidencialidad y acuerdo de NDA.
¿Puedo usar la valoración para varias finalidades?
Sí. Un informe de valoración profesional es válido para negociaciones, planificación fiscal, reporting y como base ante terceros. Si el propósito cambia significativamente (por ejemplo, de planificación a litigio), puede requerir ajustes metodológicos.
Conclusión
Valorar tu empresa no es algo que debas hacer solo cuando estés a punto de venderla. Es una herramienta estratégica que te protege en negociaciones, te da seguridad fiscal, resuelve conflictos entre socios y te permite tomar decisiones informadas sobre el futuro de tu negocio.
Los empresarios que conocen el valor de su empresa toman mejores decisiones. Y los que lo conocen gracias a una valoración profesional, negocian mejor, pagan menos impuestos y evitan conflictos.
¿Te encuentras en alguno de los escenarios que hemos descrito? Solicita tu consulta gratuita y descubre cuánto vale realmente tu empresa.
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