· Equipo Diligo · Financiación · 9 min read
Venture Debt: qué es, cómo funciona y cuándo tiene sentido frente al equity
El venture debt permite a startups y empresas en crecimiento financiarse sin diluir a los accionistas. Aprende cómo se estructura, cuánto cuesta realmente, cuándo es buena idea y cuándo puede ser una trampa.

¿Buscas financiación para crecer?
Te ayudamos a encontrar las mejores opciones de financiación para tu pyme.
Dinero sin ceder un trozo de tu empresa
Cuando una startup o una empresa en crecimiento necesita capital, la ruta habitual es levantar una ronda de inversión: un fondo o un grupo de inversores entra en el capital a cambio de un porcentaje de la empresa. Funciona, pero tiene un coste que muchos founders subestiman: la dilución.
El venture debt es una alternativa que permite financiar el crecimiento con deuda en lugar de equity. O, más habitualmente, como complemento a una ronda de equity, estirando el runway sin ceder más participación de la necesaria.
Es un instrumento cada vez más habitual en el ecosistema de startups en Europa y en España, pero que muchos founders conocen de oídas sin entender realmente cómo funciona, cuánto cuesta, qué condiciones implica y cuándo tiene sentido usarlo.
En este artículo te lo explicamos desde cero.
Qué es el venture debt (y qué no es)
El venture debt es un préstamo que se concede a empresas en fase de crecimiento respaldadas por inversores (normalmente venture capital). No es un préstamo bancario tradicional ni un crédito al consumo. Y tampoco es una ronda de inversión encubierta.
Lo que lo diferencia de la deuda bancaria convencional es que el prestamista asume un perfil de riesgo más alto —presta a empresas que pueden no ser rentables todavía— y lo compensa con condiciones diferentes: tipos de interés más altos, estructuras de amortización específicas y, casi siempre, warrants.
Lo que lo diferencia de una ronda de equity es que el founder no cede porcentaje de la empresa (o cede muy poco, solo a través de los warrants). A cambio, tiene la obligación de devolver el dinero, cosa que con equity no ocurre.
En resumen: el venture debt es deuda con condiciones de startup, no equity disfrazado de préstamo.
Cómo se estructura un venture debt
Aunque cada operación tiene sus particularidades, la mayoría de los venture debts comparten una estructura común con estos elementos:
Importe
Suele representar entre el 20% y el 35% de la última ronda de equity levantada. Si una empresa ha cerrado una Serie A de 5M€, el venture debt típico estaría en el rango de 1M€ a 1,75M€.
Tipo de interés
Más alto que la deuda bancaria tradicional, normalmente entre el 8% y el 14% anual. Refleja el mayor riesgo que asume el prestamista al financiar una empresa que puede no ser rentable.
Plazo y amortización
El plazo habitual es de 3 a 4 años. Lo interesante es la estructura de amortización: muchos venture debts incluyen un periodo de carencia (interest-only) de 6 a 12 meses al inicio, durante el cual solo se pagan intereses y no se amortiza principal. Esto da tiempo a la empresa para desplegar el capital antes de empezar a devolverlo.
Después de la carencia, el préstamo se amortiza linealmente en cuotas mensuales hasta el vencimiento.
Warrants
Aquí está la particularidad más importante del venture debt. Los warrants son derechos que se conceden al prestamista para adquirir participaciones de la empresa a un precio predefinido (normalmente el precio de la última ronda) durante un plazo determinado.
La cobertura de warrants suele estar entre el 0,5% y el 2% del capital de la empresa. Es la “prima” adicional que paga el founder por acceder a deuda con un perfil de riesgo elevado. Aunque diluye, la dilución es mínima comparada con una ronda de equity.
Covenants
Los covenants son condiciones que la empresa debe cumplir durante la vida del préstamo. Pueden ser financieros (mantener un nivel mínimo de caja, alcanzar ciertos hitos de ingresos) u operativos (no contratar deuda adicional sin autorización, mantener seguros, informar de cambios materiales).
Si la empresa incumple un covenant, el prestamista puede declarar un event of default y exigir la devolución anticipada del préstamo. Es uno de los riesgos más importantes del venture debt y hay que negociarlo con cuidado.

El coste real del venture debt vs una ronda de equity: ejemplo numérico
Para entender cuándo tiene sentido el venture debt, nada mejor que comparar los números con una alternativa real.
Escenario: una startup SaaS con ARR de 2M€ acaba de cerrar una Serie A de 5M€ a una valoración pre-money de 15M€. Necesita 1,5M€ adicionales para extender su runway 6 meses más y alcanzar los hitos de la Serie B.
Opción A: ampliar la ronda de equity en 1,5M€
| Concepto | Importe |
|---|---|
| Capital adicional | 1.500.000 € |
| Valoración pre-money | 15.000.000 € |
| Valoración post-money | 21.500.000 € (5M + 1,5M + 15M) |
| Dilución adicional para founders | ~7,0% |
Si la empresa alcanza una Serie B a 50M€ de valoración, ese 7% que cedieron hoy valdría 3,5M€. El coste real del capital ha sido enorme.
Opción B: venture debt de 1,5M€
| Concepto | Importe / Condición |
|---|---|
| Capital | 1.500.000 € |
| Tipo de interés | 10% anual |
| Plazo | 3 años (6 meses carencia + 30 meses amortización) |
| Warrants | 1% del capital |
| Intereses totales pagados (~) | ~300.000 € |
| Coste total (intereses + warrants al valor Serie B) | ~800.000 € |
| Dilución real | ~1% |
Resultado: con venture debt, el founder conserva un 6% más de su empresa que con equity adicional, a cambio de pagar ~800.000€ entre intereses y el valor de los warrants. Si la empresa crece como espera, el venture debt es significativamente más barato que el equity.
La trampa es que el venture debt hay que devolverlo. Si la empresa no alcanza los hitos y no puede cerrar la Serie B, esos 1,5M€ se convierten en una obligación de pago que puede generar una situación de tensión financiera grave.
Cuándo tiene sentido el venture debt
El venture debt no es para todas las empresas ni para todos los momentos. Funciona bien en situaciones muy concretas:
Después de cerrar una ronda de equity. Es el momento ideal: la empresa tiene caja fresca, inversores de referencia que respaldan el negocio y métricas recientes validadas. El prestamista ve menos riesgo y ofrece mejores condiciones.
Para extender el runway sin diluir más. Si te faltan 6-9 meses de caja para llegar al siguiente hito (breakeven, siguiente ronda, lanzamiento de producto), el venture debt puede cubrir ese gap sin tocar el cap table.
Cuando hay visibilidad sobre los ingresos. Una empresa con ingresos recurrentes crecientes y churn controlado puede asumir la obligación de devolución con más confianza que una en fase pre-revenue.
Para financiar capex o expansión concreta. Abrir un nuevo mercado, contratar un equipo de ventas o invertir en infraestructura son usos habituales del venture debt, especialmente cuando el retorno esperado es claro y medible.
Cuándo NO tiene sentido
Si la empresa no tiene inversores de referencia. Sin una ronda de equity reciente, la mayoría de prestamistas de venture debt no van a entrar. Necesitan la validación de que un fondo ha hecho su due diligence y ha puesto dinero.
Si el runway es demasiado corto. Pedir venture debt cuando quedan 2-3 meses de caja es una señal de desesperación, no de estrategia. El prestamista lo sabe y, si entra, lo hará con condiciones muy desfavorables.
Si no hay un plan claro para devolver el dinero. El venture debt no es equity: hay que devolverlo. Si la empresa no tiene un camino razonable hacia la rentabilidad o hacia una nueva ronda que le permita refinanciar, la deuda se convierte en una losa.
Si los covenants son demasiado agresivos para el estadio de la empresa. Un covenant de caja mínima de 6 meses cuando la empresa opera con 4 meses de runway puede provocar un default técnico que desencadene la devolución anticipada. Hay que negociar condiciones realistas.
Para entender las opciones de financiación alternativa disponibles más allá del venture debt, te recomendamos nuestro artículo Financiación alternativa para pymes: crowdfunding, factoring, venture debt y más allá de los bancos.
Errores habituales al contratar venture debt
No negociar los warrants. Muchos founders asumen que la cobertura de warrants es fija. No lo es. El porcentaje, el precio de ejercicio y el plazo son todos negociables, y la diferencia entre un 0,5% y un 2% puede ser muy relevante en una empresa que crece rápido.
Ignorar los covenants hasta que se incumplen. Los covenants se negocian antes de firmar, no cuando saltan las alarmas. Hay que entender cada uno, modelizar escenarios de estrés y asegurarse de que son alcanzables en un escenario conservador, no solo en el base.
No modelizar el impacto en caja. El venture debt añade una obligación de pago fija (intereses + amortización) al burn mensual de la empresa. Si no se incluye en el modelo financiero desde el primer día, puede generar sorpresas desagradables en la tesorería.
Usarlo como sustituto del equity cuando no hay interés inversor. Si la empresa no consigue levantar una ronda de equity, el venture debt no es la solución: es una bomba de relojería. La deuda sin respaldo de capital es especialmente peligrosa en empresas no rentables.
Firmar sin asesoramiento especializado. Los contratos de venture debt son complejos y tienen cláusulas que pueden activarse en momentos de debilidad de la empresa (acceleration clauses, material adverse change, cross-default). Firmar sin que alguien con experiencia revise los términos es un riesgo innecesario.
Para entender cómo preparar tu empresa antes de cualquier proceso de financiación, te recomendamos nuestro artículo Cómo preparar un pitch financiero para inversores.

Conclusión
El venture debt es una herramienta potente y cada vez más accesible para startups y empresas en crecimiento en España. Usado correctamente —en el momento adecuado, con las condiciones negociadas y con un plan claro para devolver el dinero— permite financiar el crecimiento conservando más equity para los founders y los inversores existentes.
Usado mal, puede generar una obligación de pago que ahogue a una empresa que ya tiene tensión de caja.
La clave está en entender que el venture debt no es equity barato: es deuda con características especiales. Y como cualquier deuda, hay que saber cuándo tomarla, cuánta, y cómo devolverla.
Si estás valorando venture debt como opción de financiación y quieres entender si tiene sentido para tu empresa, en Diligo podemos ayudarte a analizar las alternativas, modelizar el impacto en tu tesorería y acompañarte en la negociación de los términos. Habla con nuestro equipo y te contamos cómo trabajamos.
¿Te ha resultado útil este artículo? Compártelo con otros founders y síguenos para más contenido sobre financiación y gestión financiera para empresas en crecimiento.



